El desplome económico
“Asesorar al gobierno chileno en las cuestiones relativas a una metódica reconstrucción y el subsiguiente desarrollo de la economía industrial media”. Esta fue la orden que recibió F. Henzel del gobierno alemán el 29 de agosto de 1960.

El experto en industrias y economía industrial estaba a cargo de la coordinación y dirección de la comisión de expertos; y la recopilación de informes periciales. Trabajó en coordinación con autoridades locales entre septiembre y noviembre. Un mes más tarde elaboró un lapidario informe sobre el daño real a la economía de las provincias afectadas por el terremoto: Ñuble, Concepción, Arauco, Bío Bío, Malleco, Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé. Según datos de la época, entre todas sumaban 2.509.402 habitantes, de los cuales 289.560 personas.

Económicamente hablando, a importancia de la zona repartida en 800 kilómetros se entiende porque era donde estaba el 30% de personas empleas en el país y donde había un 50% de ganado porcino. Eran provincias además productoras de leche, quesos, papel y harina panificable, entre otros productos.

Henzel consigna en su documento que la Valdivia de 1960 tenía una capacidad de producción de 22.370.800 Escudos y un volumen de ventas de 16.747.595 Escudos, más una empleabilidad de 3.872 obreros. Hasta aquel entonces, las provincias que terminaron en el suelo tras el fatídico 22 de mayo tenían una capacidad total de producción de 304.330.313 Escudos.